La fuente

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De aquí es donde probablemente la mayoría de los líderes del tercer mundo (y quienes los apoyan) sacan sus teorías.

Llegué gracias a un excelente artículo escrito por Stan Sinberg en Salon. Una especie de confesión-carta de amor-despedida a una de las grandes formas de arte norteamericano: el amarillismo.

Una vez presenté una historia proponiendo que el gobierno de EEUU tenía datos confirmando que un aspecto común entre todos los asesinos en masa, incluyendo los tiradores de Columbine, es que ellos nunca se masturbaban. En lugar de emitir este reporte, que hubiese salvado vidas pero promovido el onanismo, el gobierno prefirió dejar que ocurrieran matanzas ocasionales. Mi editor rechazó la historia porque era “Muy plausible”.

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2 Respuestas a “La fuente”

  1. aka rcoll Dice:

    Una teoría del complot parsimoniosa y brillante.

    Me hizo recordar aquél viejo alegato de Woody Allen: lo mejor de la masturbación es que haces el amor con alguien a quien realmente amas. No veo ninguna dificultad en deconstruir el algoritmo inverso.

    A veces me pregunto qué pasaría si los MythBusters se dedicasen a cazar las prehistóricas mitologías políticas. Por ejemplo, el número electores que suben por cada niñito cargado, la relación entre el discurso populista y el crecimiento del volumen abdominal del caudillo, los adjetivos de solidaridad en las vallas oficiales y su relación con el número de camionetas hummers por funcionario al metro cuadrado y ese tipo de cosas que, para ser francos, alegran un poquito la vida de quienes no estamos nunca en donde realmente hay. O incluso: Ay!

    Abrazo por allá, mi pana.

  2. depr001 Dice:

    Panita, yo creo que sería un buen pitch para un programa de periodismo investigativo, de esos que, luego de perder lo que nos quedaba, nunca más se hicieron.

    Un bonus track, un cierre de temporada, sería el programa en el que se demuestra que una vez que el 51% de la población se vuelve estúpida y comienza a creer en las ciencias decimonónicas, el periodismo deja de importar.

    Brillante lo de Woody Allen. Típica verdad.

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