Este mes en el tráfico: El amor en tres platos

tresplatosg.jpgSiguiendo las instrucciones del pana Cronopio para leer en el tráfico, acabo de terminar El amor en tres platos, de El Chamantower.

Un misterioso acontecimiento en la plaza de un pueblo, el hombre que decide entregarle su vida a un narrador, un renuente acto de venganza, una vívida y hermosa lectura de un accidente de tránsito (un bono que alargó nuestro camino), la singular pasión de un pianista amateur, las múltiples consecuencias fatales de quienes intentan doblegar las leyes oníricas y un recuento post-traumático de una familia de Vargas en la historia que le da título al libro, que vale decir, es un kilo de cuento.

Héctor es un tipo brillante que sabe echar un cuento. En una nación de dicharacheros eso no es loable. Mientras leía, no dejaba de pensar en lo importante que es la claridad que nunca tendré, la limpieza del texto, las múltiples intersecciones que Héctor tuvo que pasar de largo para que lo entiendan en todas partes. Lo difícil es escribir bien, universalmente bien, desechar los giros, obligarlos a leer la contraportada para descubrir tu nacionalidad.

Gracias a la excelente labor de la Editorial Equinoccio, puede conseguirse en Ficcion Breve Libros, o en su librería favorita.

Fragmentos

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4 Respuestas a “Este mes en el tráfico: El amor en tres platos”

  1. Cronopio Dice:

    Una de mis deudas eternas es con los autores locales. Comentarios como el tuyo, entre otras cosas, son la motivación que se necesita para lanzarse en esa tarea deliciosa de encontrar nuevas voces entre nosotros mismos.
    ¡Gracias por la referencia!
    Un fuerte abrazo.
    C.

  2. ChamanTower Dice:

    Hay una escena de Henry V, esa extraña película de Kenneth Branagh que más bien parece una obra de teatro, que siempre me ha fascinado. Durante una larga secuencia (al menos, así la recuerdo), Henry batalla convencido de que la superioridad numérica del enemigo lo tiene en eterna desventaja, por lo que no puede darse el lujo de descansar. Al anochecer de la batalla, los enemigos mandan un mensajero que le solicita una tregua para contar las bajas de parte y parte y descansar un poco. Extremadamente agotado, Henry accede. De cualquier modo, sabe que está en desventaja. Luego del recuento, el mismo mensajero se le acerca con reverencia pidiéndole clemencia, porque las tropas de Henry (que eran infinitamente más pequeñas) habían diezmado a sus enemigos. Lectura política o histórica aparte, me encanta esa metáfora de que siempre luchamos en desventaja contra la vida. Sólo esa permanente convicción nos permite ganar muy de vez en cuando una que otra batalla. O, como dice Geraldine Chaplin a Dario Grandinetti, al final de Hable con ella: “No, yo soy profesora de ballet, y sé que nada es fácil”.
    Siempre dudé de publicar ese libro. No sé, prejuicios o complejos de uno. Por tanto, muchas gracias, querido Pratt, por esas amables palabras

  3. depr001 Dice:

    Crono: búscalo. Aunque sea por solidaridad :)

    Chamán: también recordé tu renuencia a publicarlo y creo que puedo entender por qué. Pero pana, hay dos o tres cuentos ahí… dos o tres cuentos con los que uno exhala, dos o tres cuentos que son de vital importancia. :)

    un abrazo,
    dp./

  4. vanesaurus Dice:

    Lo extraño de leer en la cola es que cuando la cola se comienza a mover uno ya no quiere que avance, sino que se quede quietecita para poder leer en paz.

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