La publicación electrónica personal

Towerman me envió esto hace unos días:

En Ficción breve Venezolana estamos realizando un sondeo breve entre algunos blogueros venezolanos para conocer su opinión acerca de algunos de estos tópicos:
1) ¿Qué lo llevó a montar un blog?
2) ¿Cuales son las ventajas de tener su blog literario?
3) ¿Es el blog una moda o, por el contrario, es el medio del futuro? ¿Por qué?
4) ¿En qué propicia el blog la publicación de material literario?
5) ¿Cree que el blog puede ayudar a promover novedades literarias y autores inéditos?

Iba a construir una respuesta corta pero me lancé un texto apocalíptico, como siempre que me tocan el tema.

Esta fue la respuesta:

Creo que la vanidad es parte del impulso elemental que nos lleva a crear un blog. Sin embargo, para mi un blog también es una versión de principios del siglo xxi de esa frase rompehielo “oye, el otro día estaba pensando que…”

Originalmente los blogs eran nada más que bitácoras con hipervínculos comentados (es decir, las personas ponían un link a algo que habían encontrado en internet y hacían una pequeña anotación). Fiel a la vieja escuela, pienso que mi blog es un recordatorio de las cosas que a mí me parecen interesantes y no quiero guardar en los favoritos del navegador.

Frase clave: “a mí”. Precisamente de eso se trata, de un asunto egoísta. No tengo que rendirle cuentas a unos lectores ni a un editor, porque en el fondo es un espacio personal. Si no entiendes lo que digo o no estás de acuerdo, habrá otros que sí… o de repente no, y no importa.

Pensando concretamente en el formato de blog literario, la principal ventaja es la facilidad que ofrece el motor de un blog para publicar contenido de una manera rápida y desde cualquier sitio.

En la época en que los manejadores de contenido no existían, eran escasos o difíciles de manejar, montar una página web usualmente requería tener ciertos conocimientos de html o a lo sumo de algún programa de diseño web (como GoLive, Dreamweaver o Front Page). Actualizar estas páginas se convertía en una tarea tan tediosa como crearla, pues usualmente había que desplazar el contenido viejo a otras ubicaciones. Adicionalmente, el requerimiento de un software especializado se convertía en un obstáculo, pues las personas sólo podían actualizar el contenido de sus páginas en su computador principal. El resultado era que -salvo contados casos- el contenido de los sitios web se actualizaba pocas veces al mes.

La aparición de Blogger en el 99 revolucionó la forma de publicar contenido. Si bien desde hacía años los grandes sitios de internet utilizaban manejadores de contenido, Blogger ofrecía a la masa la posibilidad de crear un sitio fácilmente personalizable con la flexibilidad de crear o actualizar contenido virtualmente desde cualquier computador que estuviese conectado a internet.

En el 2005, el fenómeno de los blogs alcanzó la masa crítica suficiente como para convertirse en el medio predominante de la Internet. Los blogs comenzaron a ofrecer noticias y comentarios que los grandes medios, inclusive virtuales, no podían o no se permitían ofrecer. Creo que dentro de unos años miraremos con curiosidad a esa estructura publicación que supone la existencia de un editor y varios copistas. Hubo una ruptura, maravillosamente anárquica, en la que el blog hizo con la web lo que el correo electrónico hizo con el tradicional.

Creo que decir que el blog es el medio del futuro no es del todo correcto. En realidad el medio del futuro es cualquier herramienta o sistema que permita la publicación de contenido de una manera anárquica y libre. Sin duda, hoy el día el Blog es la manifestación de lo que puede ser el medio del futuro, pero tengo la impresión de que la proliferación de dispositivos de medios móviles y el acceso masivo a banda ancha inalámbrica provocará una disminución del contenido escrito. Si tuviese que dar una respuesta hoy, diría que los podcasts, o en todo caso, las bitácoras de audio y video, son el medio del futuro.

Peco de tecnócrata, lo sé. Yo también a veces me pregunto dónde cabe la literatura en ese escenario, y creo que no es obvio porque no ha terminado de suceder. Sin embargo, la cantidad de podcasts sobre libros, cine y política es impresionante.

Creo que en un mundo sobrecargado de información no vale la pena publicar en papel. El otro día revisaba una lista de grandes autores, bestsellers de los años 30s en Estados Unidos. Sólo uno me era conocido y pensé que en el fondo el libro está destinado a morir. Los libros se inventaron para llevar un mensaje a través de las fronteras y el tiempo, pero hoy, con sus primitivos métodos de búsqueda, resultan casi molestos.

No me atrevería a apostarlo todo, pero intuyo que las publicaciones electrónicas existirán mientras la humanidad posea dominio sobre la energía eléctrica. Siguiendo nuestra rata de desarrollo eventualmente sólo los arcaicos hablarán de La Internet como algo en lo que uno ’se mete’ o algo por lo que uno ‘navega’. En diez años no habrá distinción entre las dos realidades y un libro de papel será un instrumento incómodo hasta para llevar a la playa.

(sin modestias, para más locuras pseudo-apocalípticas hago referencia a un artículo en panfletonegro: “World of Warcraft y el fin de la evolución”)

Por último, para medir si la publicación electrónica personal (el blog en el año 2006), con su facilidad de actualización y la disponibilidad inmediata a millones de personas ofrece alguna ventaja sobre la publicación tradicional, podemos hacernos las siguientes preguntas: si voy a publicar un libro, con un tiraje de mil ejemplares ¿acaso vale el esfuerzo? ¿cuántas personas lo leerán? ¿me dejará algún beneficio?. A menos que seamos grandes autores, más grandes que aquellos de los años 30s, las respuestas, casi invariablemente serán: “no”, “pocas” y “no”.

3 Respuestas a “La publicación electrónica personal”

  1. Marilyn Dice:

    Trata de leer crimen y castigo en la computadora….lo odiaras y saldras corriendo a buscarte el libro.

    El papel, los libros nunca pasaran de moda, los habra electronicos, como los hay ahora, quizas la mayoria lo sera, pero eso no quiere decir que el futuro se comera al papel, en eso creo que estas equivocado, basicamente porque es incomodo leer todo un libro (como el ejemplo que te di) a traves de la pantalla, es ineficiente y cansa. Ademas, el placer de tener el libro que deseas en la biblioteca cuidada de la casa no tiene precio.

    PD: Tambien puedes hacer la prueba con Moby Dick o Exodo, o…La Biblia, saludos.

  2. depr001 Dice:

    Hola Marilyn, gracias por el comentario.

    Por eso hice la acotación de que me estaba pasando de tecnócrata. Recuerda sin embargo que hace treinta años nada de lo que estamos haciendo en este momento era tecnológica ni socialmente posible.

    Cierto, yo no suelo leer más de una cuartilla en computadora, aunque esté echado en la cama. Sin embargo, así como vamos, dentro de diez años será un asunto normal leer con tabletas electrónicas.

    Pensándolo bien, seguramente nos reiremos de esta predicción. Es probable que en diez años no usemos tabletas, sino hojas electrónicas que se doblan y se enrollan, que serán mucho más fáciles de llevar y mucho más vistosas que los libros.

    O quizás, los que somos apegados al formato usaremos libros con hojas digitales que podrán ‘bajar’ contenido de la web.

    o… como siempre, existe la posibilidad de que en diez años hayamos perdido el control del mundo y volvamos a la imprenta de tipo movil.

    :)

    saludos!

  3. rodrigo coll Dice:

    Pratt, en estos días vi la guerra de los mundos. Te recordé varias veces entre explosiones y otros efectos apocalípticos :-)

    Pero no venía a eso, sino a dejar un comentario absolutamente innecesario por el puro gusto de hablar con los panas. Es este:

    Saramago, (quien no deja de sorprendernos con comentarios públicos imbéciles), vindicaba hace meses la belleza del libro con la siguiente cursilería: no era posible llorar sobre un disco duro.

    Se entiende. Después de todo, fueron millones (es una figura, seguro eran sólo miles) los copitas y miniaturistas medievales que dieron el grito al cielo cuando se inventó la imprenta. Alguno la consideró, de hecho, un invento del demonio.

    La maravilla de las nuevas tecnologías está, precisamente, en la posibilidad de maravillarnos. No dudo que algún día tengamos representaciones holográficas en un cálido interface de colores pasteles. Por lo pronto, leerse 300 páginas en un monitor del 2006 es, por decir lo menos, un suicidio oftalmológico. Un abrazo.

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