Chapa y contra la pared

En esta ciudad cualquiera tiene una chapa, luces intermitentes, derecho a interrumpir el tráfico en los semáforos. Si no llevas carné, eres una singularidad estadística, una nota al pie, el estado te ignora, no existes.

Las chapas son los instrumentos que diseñamos como sociedad para mitigar nuestras limitaciones. Los venezolanos –portadores o no– hemos descubierto que, como en el póquer, las chapas se muestran cuando se intuye que el contrario tiene una mano peor. Sin embargo, a diferencia del juego de mesa, los bluff terminan usualmente con una de las dos partes mostrando un Royal Flush de 9mm, cortesía de los amigos de CAVIM.

Nuestra percepción de la educación –y la calidad de la misma– ha cambiado. Hace cien años ser bachiller significaba algo. Hoy un título universitario no vale. “Mínimo postgrado y cinco años”. ¿Qué haremos con las chapas cuando todos tengamos estudios superiores en clientelismo?

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5 Respuestas a “Chapa y contra la pared”

  1. Luis Alejandro Dice:

    Contundente, terrible realidad, parecemos condenados a que nuestra relación con el Estado, con lo público sea así. Un gran saludo

  2. Vane Dice:

    Mientras sigamos en esta catarata socialista, donde el estado es el amo y señor de toda la población y nuestra vida se rige 24/365 por los caprichos de los gobernantes, quienes además no tienen precisamente una tradición de educación y cultura, la única forma de imponerse sobre los demás es a través de la violencia, de la cual la chapa es la forma más elemental. Como tu dices, se chapea cuando se está perdiendo.

    La chapa es simplemente un hombrillo pasivo-agresivo.

  3. Der Pratter Dice:

    LAO: tal cual, es parte de nuestra maldición.

    V: “La chapa es un hombrillo pasivo-agresivo” JAJA! Brillante chama.

    Gracias por comentar!

  4. Cronopio Dice:

    Pratt, me hiciste recordar el tango “Cambalache” de Enrique Santos Discépolo. ¿Lo conoces? (http://tango.idoneos.com/index.php/Letras/Cambalache)
    Yo creo que el problema, y esto no es nada novedoso, está en la educación. Gobierno, ciudadano, padre, hijo, madre, todos hemos perdido un poco el rumbo. Venezuela, más que un país, es un gentío (decía el padre de un amigo). Por eso, por ejemplo, el rasgo dominante de la propaganda política es el retrato. No hay ideas, modales, proyectos, nada… Lo que hay es una persona, uno que pinta para poder más y listo. Es la sociedad del personalismo y del quítate tu pa´poneme yo. Así vivimos, o intentamos.
    Un abrazo

  5. depr001 Dice:

    Crono, si vale por supuesto. Estos atajos no son más que una evidencia de nuestro tránsito por el mal camino.

    Vane, me quedé pensando en tu comentario… y si, para sacar la chapa, uno tiene que:
    1. Intuir que la del otro es menos imponente.
    2. Encontrarse en desventaja intelectual.

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