Una fina pero testaruda capa
Anochece. Estamos en la cocina. Ella deja de mezclar y comienza a frotar sus manos. Unas manos pequeñas, hermosas, cubiertas por una fina pero testaruda capa blanca de mayonesa y atún. Me mira y ríe, no con la usual discreción con la que enfrenta al mundo, sino con una carcajada profunda, desinhibida, delatora.
Con índices y pulgares construyo un rectángulo en aire y tomo una foto: ésta.



