K.
Hoy pasé por la sombrerería. Estaban rematando unos compresores, los exhibidores, unas camisas.
Sonreí un poco. La ciudad no se detiene. Luego pensé que eso también es morir: cuando ni tus amigos, ni las cosas que te atan a ellos, están.
Recordé con cariño la ciudad que conquistamos y, en el fondo, pensé que las vidrieras sin dueño son también una posibilidad.
Avisa cuando aterrices por acá.




22 de Septiembre de 2008 a las 8:43 pm
¿Dedicado a Enio?
22 de Septiembre de 2008 a las 8:46 pm
Por cierto. A mi me está pasando una vaina parecida: Todos mis panas de la escuela y los pocos que tuve en el escaso tiempo que estuve en liceo diurno, se están yendo del país, casando o teniendo hijos y uno siente que se van, que ya no son los mismos y, como tú dices, uno siente que empieza a morirse, como si mientras ellos se borran de tu memoria lo que tú recordabas de ti mismo también se desdibuja…
22 de Septiembre de 2008 a las 8:46 pm
Y me perdonas lo cursi del comentario
22 de Septiembre de 2008 a las 8:55 pm
Tranquilo men.
No, es a K.
Tienes suerte, yo perdí a más de la mitad hace años ya. En tres meses.
“Memorias del subdesarrollo” contigo panita. No pierdas más tiempo.
Un abrazo, gracias por comentar.
23 de Septiembre de 2008 a las 5:34 pm
Ah ok. Yo decía por los comentarios que dejaron en la foto de South Park.
Lo de “Memorias del subdesarrollo” está en mi lista de pelis pendientes, desde hace rato.