| De esto se trata el descubrimiento de América |
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| Written by Daniel Pratt | |
| Mar 08, 2006 at 08:46 AM | |
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“Sun is shining, the weather is sweet”
-Bob Marley. Sun is shining A. se bajó del carro y abrió el portón de madera, listones azules que restringían la entrada a lo que parecía ser el patio trasero de un taller mecánico pero resultó ser residencia, casa; pasillo con habitaciones que terminaba en un arco a través del cual podía verse la cocina. Al apagar la música y estirarme con todo el letargo de quien se incorpora por primera vez en cuatro horas, no fui recibido por la tranquilidad que esperaba. Detrás de la ruinosa construcción, un clamor, una rabia, algo rugía. En el interior el piso estaba resbaloso, bañado en gasoil “…para las cucarachas…” –explicó minutos después Antonio, el cuidador de la casa, un estereotipo viviente del pescador con ambiciones: moreno de musculatura definida, cabello fuerte, vello abundante en el sobaco y el brillo de una inteligencia que supera a su condición, o mejor dicho, que pareciera explicar por qué lleva una vida tranquila como mecánico fortuito y cuidador de una casa cuyos dueños viven en la Capital. Antonio deja escapar que huyó de Caracas, es obvio que hubo culebra, pero ese detalle y sus consecuencias pertenecen quizás a otra historia y definitivamente a un estado mental mucho más alerta. Este episodio marca el comienzo de un día en Boca de Uchire, un retrato a grandes rasgos trazado con un marcador Sharpie 680 sobre un calendario farmacéutico. Afuera, frente a este texto, está el mar, furioso por nuestra llegada, marrón como el Guaire en un mal día y sin embargo puro, más limpio que nuestras almas. Durante la última marea alta expulsó todo lo que lo hacía cuestionable y ahora la playa está llena de basura, botellas, palos, latas, contenedores de extraños productos de ultramar. Hay hormigas también, un bote de pescador. No hay personas en la playa hasta donde alcanza la vista. Hace sol, no calor. Las nubes están perfectamente distribuidas, como la cerveza en la cava -regalo de una prima recientemente adquirida-, como las palabras en el libro que espera, las ramas que forman la churuata, los residuos concéntricos de una fogata dipsómana. En la playa invariablemente pienso en los conquistadores y los peores litorales del Caribe convertidos en paraísos para sus ojos. Pienso en cómo un continente entero, quinientos años después, no sabe qué pensar sobre ellos. Pienso en el choque cultural que supongo fue encontrarse con un territorio libre de las limitantes obligatorias del mundo medieval. La autonomía irrestricta puede convertirse rápidamente en furor, cólera, destrucción; puede convertirse en la sombra que hasta hoy domina lo profundo de la Amazonia. Por esta razón y anacronismos a un lado, es una lástima que los conquistadores no hayan navegado escuchando reggae. El reggae y la bossa son las únicas expresiones artísticas que pueden acotar este caos estético, que pueden salvar el abismo que hay entre la naturaleza humana, nuestra alma y la indescifrabilidad de la belleza del Caribe. No es casualidad que el genocidio que pudieron evitar sea la causa de su nacimiento. Quizás de esto se trata el descubrimiento de América y la infinita cadena de eventos que nos lleva a esta casa, orilla, churuata ajena a finales de Enero: la eterna pregunta de la identidad y la maravilla, el impacto que sigue produciendo encontrarse con silenciosos parajes de tensa belleza, con playas no siempre cristalinas, no siempre perfectas pero con carácter. Playas hermosas por sus defectos. Playas en las que la libertad no es sólo un concepto. Playas solitarias, tibias… bravas. -Daniel Pratt < > Only registered users can write comments. Powered by AkoComment 2.0! |
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| Last Updated ( Mar 08, 2006 at 08:46 AM ) |


