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Crepúsculo: la Love Story del siglo XXI

por Sr. Cobranza - 7 de Enero de 2009 - Cine - 4 Comentarios »

Ayer fui a ver Crepúsculo y tengo una sola palabra: INCREÍBLE. Por supuesto, ni la crítica ortodoxa, ni los periodistas convencionales tendrán la habilidad y mucho menos la paciencia para entenderla.

Si acaso la verán con desgano y desdén, acusándola de aclichetada, oportunista y demás lugares comunes, por tratarse de un producto de mercado basado en un best seller. Algo cercano a un delito para cierto pensamiento rococó mal formado en nuestras academias de comunicación social.

Los típicos y tópicos prejuicios de la intelectualidad maniquea venezolana, mal formada en la relectura postmarxista de la escuela de Frankfurt, según la cual, la cultura de masas es el sinónimo de la alienación apocalíptica de la sociedad occidental.

Como diría Baricco, la clásica metaqueja de los garantes de las bellas artes, de los civilizados refinados en contra de quienes reivindican a los géneros menores. Es decir, los supuestos bárbaros de la decadencia estética, made in Hollywood.

Pues bien, más allá de las evidentes pretensiones mercadotécnicas del largometraje, “Twillight”  merece destacarse por encima del montón y analizarse con detenimiento.

En principio, es una película brillante dentro de su modesto ejercicio de revisionismo gótico, a camino entre la cinta de vampiros, el melodrama shakesperiano a lo Romeo y Julieta, y la teen movie posmoderna. Todo muy bien deconstruido y procesado para esta generación, pero desde un curioso distanciamiento irónico, dotado de un acertadísimo humor negro.Cine licuadora que llaman, al estilo oriental de Takeshi Miike, por poner un ejemplo. 

Ojo porque la película se las trae y contiene tres secuencias para la historia: un almuerzo familiar de presentación de la novia, tipo Burton, una parodia de un juego de béisbol de superhombres a lo Harry Potter y la secuencia final en la Prom Night, donde los protagonistas terminan por revelar su completo alejamiento del mundo y de la realidad, gracias a una generosa sobredosis de amor loco, medio buñuluesco,medio viscontiniano.

Incluso, el carácter festivo y semiderruido del desenlace me recordó la melancolía de Antonioni en “La Noche”, aparte de evocarme el sentimiento crepuscular de Fellini en “La Dolce Vitta”, cuando la pareja central hace obvia su mirada cínica sobre el contexto de una frívola celebración estudiantil.

Las referencias también incluyen homenajes trasgresores al western al dente de Sergio Leone y al filón expresionista inaugurado por Nosferatu, aunque filtrado por el prisma de una sensibilidad concientemente kistch, cuya cursilería funciona en dos niveles, para amantes convencidos de la tragedia romántica y para incrédulos de cualquier especie. Lo importante es saber diferenciar una cosa de la otra o el grano de la paja.

Por último, el subtexto abriga no pocas interpretaciones sociológicas y antropológicas con respecto a la generación de relevo. A veces, la pieza adquiere, por vía ralenti, el toque metafísico de un estudio adolescente de Gus Van Sant. Por ratos, la banda sonora y el montaje asumen el ritmo del terror juvenil empaquetado de los ochenta, siempre en la tradición de “The Lost Boys”. Luego, el mensaje de fondo insinúa una  sugerente tensión racial y étnica, como correlato de la historia original.

En tal sentido, el argumento explora las relaciones interclasistas pero propone una solución políticamente correcta a ellas, próxima al acercamiento de ricos y pobres en “Titanic”. Sin embargo, el epílogo logra deslastrarse de la promesa demagógica y populista de reconciliación, al introducir a la figura de un secundario amerindio, dispuesto a no caer rendido ante el glamour del chupasangre seductor. De igual modo, por aquí parecen abrirse las puertas para la segunda parte. En último caso, el film se atreve a proponer un comentario ácido de la relación de la élite blanca con la minoría arrasada de Estados Unidos, en el interior de un blockbuster sin complejos.

Por eso, la adaptación reclama ser percibida  como un caballo de Troya, cargado de innumerables contrabandos ideológicos. De todos ellos, cabe rescatar el medular y el vertebral: la intención de la película consiste en proyectar el forzoso cambio de identidad del discreto encanto de la burguesía acomodada, obligada por las circunstancias a renunciar a sus tradicionales ritos vampíricos, heredados del pasado.

En efecto, el Drácula de la partida proviene de un linaje antiguo, de sangre azul, y su lucha radica en pretender bajar de su torre de marfil, para convivir con los ciudadanos de a pie, de a tú a tú. Por encima, su condición aristocrática lo convierte en un perfecto arquetipo de los príncipes neonazis de la casa Windsor. Por algo, sus rasgos arios son reforzados por la puesta en escena.

Pero al mismo tiempo, vive su conflicto de intereses al imponerse una dieta vegetariana, para evitar comer carne humana, de gente humilde por cierto, como sí lo hacen sus congéneres. En ello, podemos atisbar el mismo complejo y el mismo rollo sufrido por los jóvenes protagonistas de “Teen Wolf” y “Vampiros en la Habana”, debatidos entre el dilema de aceptar su naturaleza animal depredadora o domesticarla a punta de golpes de pecho.

Por desgracia, el agridulce happy ending de “Crepúsculo” busca la conclusión menos traumática para el público.Esto es, la redención absoluta de la pasión del monstruo y la domesticación de su instinto carnal. Por cierto, a diferencia del clásico de Bram Stoker, el Drácula de “Crepúsculo” se abstiene de chupar la sangre, de poseer sublimadamente, al oscuro objeto de su deseo, en un giro de tuerca tan conservador como propio de la reprimida época actual, condicionada por los hilos de la gestión republicana.

Sin duda, “Twillight” sería mejor si no contuviera sus energías sexuales; si se inclinará por el desenfreno erótico de un Coppola o de un Neil Jordan. Ni hablar de un Warhol.

Sea como sea, se trata de un encargo fuera de lo común.       

Posiblemente, para nosotros, la primera sorpresa del año 2009. Un tesoro oculto a la espera de gente que lo quiera descubrir y valorar en su justa dimensión.

Nuevo regreso del relato canónico, de las sagradas escrituras de la meca, pragmáticamente remozadas y refrescadas para continuar sacándole provecho en el tercer milenio, de cara una audiencia con ojos relativamente diferentes a los de ayer.    

 

 

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La reelección indefinida y la relación de dependencia

por Álvaro Rafael - 6 de Enero de 2009 - Descontento - 1 Comentario »

Otro de los argumentos utilizados por el Gobierno para justificar la reelección continua-indefinida-perpetua es «la democracia es respetar el derecho que tiene el pueblo de elegir a una persona todas las veces que quiera» o el más sintético «el pueblo es quien decide».

Nada más dañino para una democracia que el pueblo genere relaciones de dependencia hacia un solo hombre-gobernante. En una democracia real, el Estado es el encargado de construir ciudadanía y los gobernados (nosotros) los encargados de ejercerla. Cuando el Estado acostumbra a su pueblo a necesitar de un solo hombre genera algo totalmente nocivo para la propia vida: una relación de dependencia.

En la naturaleza, los padres lanzan a sus crías fuera del seno materno para que éstas puedan desarrollar sus capacidades por sí solas. En sentido metafórico, en la relación de dependencia que ha creado nuestro Gobierno, el Gobierno le ha cortado las alas a sus crías para que éstas dependan siempre de él.

  1. El argumento «toda persona debe elegir a quien quiera las veces que quiera» encierra una relación de absoluta y peligrosa dependencia.
  2. Elimina la capacidad crítica de los ciudadanos.
  3. Por último, destruye la ciudadanía, convirtiendo a los gobernados de un país en simples súbditos de la voluntad de un solo hombre.

Allí se encuentra el peligro del que hablaba Simón Bolívar en la muy conocida frase: el peligro de que un pueblo se acostumbre a un solo hombre-gobernante está en que el pueblo pierde la libertad de ejercer por sí mismos los derechos políticos, hipotecados a la voluntad del líder en esa relación de dependencia.

El Estado debe formar ciudadanos, no súbditos entregados al señor feudal. El Estado debe acostumbrar a los ciudadanos a valerse por sí mismos, y no a castrarlos en sus derechos y aspiraciones políticas. Porque lo que busca esta reelección continua-indefinida-perpetua es hacer de Venezuela un país de eunucos.

·

Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.

Simón Bolívar (Discurso de Angostura)

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LA…CO…NE…XI…ON…

por elmensajedelabotella - 6 de Enero de 2009 - Azares - Sin Comentarios »

¿que significaba mi nombre? senti su cuerpo, me abrazaba, las sabanas desfilaban, sus piernas deslizaban por las mias, yo como el fuego y ella como el hielo… al darme vuelta para demostrarme que ella habia amanecido conmigo… la cafeinica verdad demostraba que el cuerpo de aquella mujer era una montaña de libros y periodicos… una rafaga de imagenes, un silencio ruidoso… una habitacion dentro de otra habitacion… una promesa no cumplida, destruir lo necesario, al fondo… una fotografia… una mujer misteriosa, tras una revelacion de un hombre fotografiado… ”en ojo cerrado no entra basura” y lo contrario a la basura… abrira el ojo… si entiendes esto, no entenderas aquello… la primera deduccion: y la ultima equivocacion… el cielo despejado, la depresion : nublada, una lluvia de ideas, una sequia de acciones…¿ que sucederia si ella estuviera aqui? la rutina era un vicio, y la variedad una salud lejana…

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Este es el aguante !

por Sr. Cobranza - 6 de Enero de 2009 - Descontento - 6 Comentarios »

Ahora la reelección viene con todo. La enmienda viene con todo incluido: gobernadores, alcaldes, etc. Chávez está confundido. Chávez está mal en las encuestas y él lo sabe. Chávez hace el anuncio a un día de la publicación de tres encuestas nefastas para la revolución por parte de Díaz Rangel en Últimas Noticias, donde los números oscilan entre 53 % y 33% de aprobación. Es decir, una derrota segura.

Ni su gente lo quiere votar. Obvio.

Entonces Chávez hace lo de siempre: una rectificación, un cambio de último minuto, a ver si gana el partido por un gol de suerte en el tiempo de alargue y hasta con trampa. Es una cuestión de vida o muerte para la revolución, según él.

“Buscando votos desesperadamente”, se llama la obra. Falta saber si sus alcaldes y gobernadores, van a movilizar a sus maquinarías electorales, después de la decisión tomada por gran timonel de “pedir reelección indefinida para todos los cargos”.

El dilema, sin duda, no está nada fácil: perpetuarse en un cambur regional, a costa de perpetuar a un caudillo en Miraflores y en el PSUV; a costa de perpetuar a otro Fidel en el Poder.

Amanecerá y veremos. Por lo pronto, los pronósticos le siguen siendo adversos al director técnico, al Richard Páez de la vinotinto de la Quinta República.

En una encuesta flash de reciente data, las cifras vuelven a indicar “barranco seguro” para el Teniente Coronel. Perdería por cerca de 15 puntos en el peor de los casos, y por 5 en el mejor de los escenarios. De las dos formas, será el principio del fin. Una catástrofe anunciada.

A comienzos de año, el comando de campaña del Presidente mueve sus fichas a la loca, saca sus cuentas y reconoce la inminente debacle del líder único. El presidente, por su lado, tiene miedo. Luce inseguro, dudoso, preocupado, inestable, perplejo.

Se sabe extraviado en su propio laberinto. Un día dice algo. Después se desdice y se contradice en público. Juega a la política de la incertidumbre y apuesta por una pésima solución propagandística: el desorden y la incoherencia.

Señor Presidente, la propaganda es sencilla, desde la época de Berneys. Consiste en desarrollar un mensaje claro, único y simple, sin mayor alteración a corto plazo para no desorientar al receptor. Por el contrario, su estrategia de propaganda de cara a la enmienda, es torpe, caótica e invoca al desconcierto. Ello revela la incapacidad de sus asesores de imagen y la debilidad de sus aparatos de información. Ustedes están raspados en publicidad y en comunicación social. Yo les podría ilustrar un poco el camino, pero no estoy pendiente. Yo les podría recomendar algunos libros, pero no tengo ganas de contribuir con la prolongación de su estadía en la cabeza del estado.

Si les interesa, comiencen por revisar el capítulo de Hitler sobre la propaganda en “Mi Lucha”. Luego, investiguen por Wikipedia el origen de dos términos: contrarreforma y luteranismo. Allí ahí mucho material para darle carne al mata tigre de la Hojilla, en vista de su regreso inminente, para darle aire a la publicidad de su comandante en horas bajas de rating.

Mario Silva, yo sería un tremendo productor para tu programa, pana. Yo de propaganda me lo he leído todo. No te miento. Es uno de mis temas, es uno de mis caballitos de batalla.

Por desgracia, estoy en el bando contrario y aprovecho mis conocimientos para menoscabarlos a ustedes. Por eso, escribo panfletos y negros, como en la época dorada de la contrapropaganda ante la ocupación alemana de Polonia. Por eso, tampoco los firmo. Por eso, me oculto detrás de las sombras. Por eso, hablo claro y sin rodeos, con precisión. Por eso, abogo por la causa del NO para el próximo referéndum. Por eso, me valen madre las críticas del oficialismo. Por eso, aunque a muchos les duela, esta página hace daño, hace bastante daño. ¿ O lo vas a negar, Lacaniano? A ti te lo dedico, gordo, con todo mi corazón. ¡Feliz año, papá! Y prepárate porque lo que viene en panfletonegro para el 2009, es pura candela.

Bienvenidos al foro mundial de la verdadera resistencia posmoderna. “Este es el aguante”, como diría Charly. Salud y buena suerte a todos.

Charly García-El aguante:

http://www.youtube.com/watch?v=I3NKxV0RU4A

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La reelección indefinida y Europa

por Álvaro Rafael - 5 de Enero de 2009 - Azares - 2 Comentarios »

Asamblea Nacional de Venezuela

·

Uno de los argumentos más empleados por el Gobierno para justificar la reelección indefinida-continua-perpetua es decir que en Europa también hay reelección indefinida.

Dentro de esta argumentación hay varias manipulaciones y verdades a medias dirigidas a engañar al ciudadano promedio que sabe muy poco o nada sobre la política europea o internacional.

1. En efecto, la mayoría de los sistemas políticos europeos no limita la cantidad de veces que un funcionario puede aspirar al mismo cargo (reelegirse). Sin embargo, el Gobierno nacional omite deliberadamente el hecho que en Europa hay sistemas parlamentarios y no sistemas presidencialistas como el nuestro.

2. Los sistemas parlamentarios son flexibles y están ampliamente regulados, controlados y limitados en sus funciones, a diferencia de los sistemas presidencialistas que son rígidos y en los que el Poder se concentra casi absolutamente en un solo hombre.

3. Los sistemas parlamentarios pueden llegar a su fin antes de las fechas pautadas para las siguientes elecciones, según las circunstancias sociales y políticas del momento. Es por ese dinamismo que se permite la reelección continua, como manera de estabilizar gobiernos, ya que son sistemas cuyos parlamentos están en constante renovación (a diferencia de nuestro estático sistema que no permite adelanto de elecciones).

4. Los períodos de gobierno en Europa suelen ser cortos y ningún político de la Europa occidental (que se coloca de modelo para justificar acá la reelección indefinida) aspira permanecer más de 20 años en el Gobierno (como lo ha declarado con desparpajo nuestro Presidente).

Cuando el Gobierno saca a relucir este argumento falaz de la «reelección en Europa» lo que busca es desvirtuar las críticas provenientes de países europeos para una enmienda que lo que busca claramente es entronar a un hombre en el Poder político venezolano hasta el fin de sus días. Y para ello, el Estado no se ruboriza en manipular a sus ciudadanos con historias a medio contar ni siente culpa de engañar a los que no conocen la realidad europea y la conveniencia de los sistemas parlamentarios.

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Hay dragones

por Enio - 31 de Diciembre de 2008 - Confesionario - 1 Comentario »

Hay dragones, en Maracay hay dragones y hay mariposas que son porteras de estacionamiento. Maracay tiene calles largas que se vuelven parques que se vuelven olas que se vuelven empanadas operadas que se vuelven un girasol del tamaño de la plaza. En el cementerio de Maracay hoy sonó “Amor Eterno” desde un celular, era una viejita como de 70 rodeada de sus hijas, ella veía hacia la tumba y tarareaba la melodía, yo estaba conociendo otro cementerio, quizás de tanto conocer cementerios escoja uno algún día. Pero el tema es que hay dragones en Maracay que es Sudamérica que es Venezuela que es Maracay hay dragones a los que llaman lagartijas, pero no, aquí no lo saben porque lo olvidaron, como pasa en casi toda la humanidad: en Maracay hay dragones. Dicen que ya no echan candela ¿y quién hecha candela en un país que solo sabe vivir del petróleo? pero para no desviarme del tema –cosa que a esta altura se nota que me fascina, como de hecho es- Ya los dragones de Maracay no echan candela. Tienen una cola larga que usan de látigo, se suben a los árboles porque perdieron las alas hace mucho tiempo entre pelea de dragones y perros, comen pan, porque si algo también tiene Maracay es panaderías y empanadas que aunque la una y la otra a veces uno podría pensar que nada tienen que ver, uno siempre mal pensado claro, en Maracay se corrige y dice: en Maracay hay dragones, panaderías y empanadas. Ahora, no solo grandes dragones son reyes de plazas e islas de tránsito sino que en Maracay hay luz y quién puede esconder la luz, por más que se tape o se encierre la luz que es cosa de dragones, panaderías y empanada, porque quién puede resistirse a comerse una empanada en Maracay y pensar en la luz del mar, el bostezo de los dragones y las panaderías que dicen en neón “Hoy no fío, mañana tampoco” Maracay está lleno de Reyes, duques y princesas, también hay mucho pintor, mucho músico, mucho poeta, mucho chichero, mucho buhonero, mucho mirón, mucho cantante, mucho artesano, mucho “hippie”, hay dragones en Maracay, como en todos lados hay de todo y mariposas, que claro son porteras, portadoras, que miran el mundo pasar, como a un gran estacionamiento de recuerdos, mariposas que viven solo doce segundos y que ven una y otra vez el abrir y cerrar de la puerta de la vida. Ahora más que nunca es tiempo de ver dragones, la guerra tiene la trampa de esconder las cosas trascendentes, es la trampa del miedo, en Maracay hay dragones.

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La franja de Gaza y el ensordecedor silencio de algunos

por El Nerd Iconoclasta - 30 de Diciembre de 2008 - Confesionario - 22 Comentarios »

“Todo el mundo reza que reza
pa´ que se acabe la guerra
eso no se va a acabar
eso será una rareza”

Héctor Lavoe – Aguanile

Hay un refrán venezolano que dice “Dime lo que callas y te diré lo que piensas”. Me pregunto si este refrán será aplicable a la oposición.

Hay algo profundamente hipócrita en señores como Sean Penn, Danny Glover y Eduardo Galeano cuando reivindican a Chávez bajo el concepto de si es contra Bush es bueno. Asumo que también es igual de hipócrita asumir que si es contra Chávez es bueno.

Es insólito el silencio de la oposición ante ciertos hechos: el muro entre México y EE.UU., la guerra en Irak, los ataques de Israel sobre el Líbano, el campo de concentración de Guantánamo, las torturas de Abu Grahib (en este caso ese silencio cobra mayor relevancia si tomamos en cuenta no solo que la oposición no dijo nada, sino que los medios de comunicación venezolanos censuraron las fotos; esas fotos, que fueron vistas en todo el mundo, no salieron publicadas en ningún medio de Venezuela).

La oposición en vez de aprovechar esas ocasiones para dejar en claro que tiene principios, que a diferencia de lo que les dice el gobierno no son “peones del imperio” y están dispuestos a tener posiciones autónomas, parecen querer darle la razón al gobierno y por eso callan, hacen mutis ante estos hechos y con eso, además de que demuestran una bárbara falta de escrúpulos, terminan dándole la razón a quienes los acusan de reaccionarios y conservadores. ¡Y como no! Si hasta Vicente Fox, Presidente mexicano perteneciente al derechista Partido de Acción Nacional, se pronunció contra la guerra y negó el voto de México en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Cualquiera que escucha el silencio opositor venezolano debe pensar que todos quienes nos oponemos a Hugo Chávez somos un grupete de nostálgicos del falangismo español, unos admiradores de Pinochet, unos Andrés Oppenheimers a la espera de nuestro caudillo derechista…

Todo esto lo traigo a colación en razón de la bestial agresión israelí sobre la franja de Gaza. La oposición hace silencio ante un hecho espantoso: A raíz de la muerte de dos israelíes producto del lanzamiento de varios cohetes por parte de milicianos palestinos desde la franja de Gaza (hecho, igualmente condenable), Israel, lanza un bombardeo militar, una guerra total condenada hasta por Sarkozy (que por lo menos ha dicho que apuesta por una tregua humanitaria), una criminal agresión armada que le ha costado la vida a, por lo menos, 280 civiles (hasta ahora) y que en palabras del Viceprimer Ministro de Israel, no terminará porque “El objetivo de la operación es provocar la caída del régimen de Hamás”.

Lo de la oposición se cuenta y no se cree. Les da miedo coincidir con Chávez, les aterra coincidir con quienes coinciden con Chávez, así de mediocres y acomplejados son algunos. Lo mismo hicieron con Irak, nadie habló, nadie dijo nada, algunos opositores incluso salieron a justificar la guerra. Ese fue el caso del Bloque De Armas cuyo lamentable editorial recuerdo claramente que decía: “…ninguna guerra es deseable, pero es bueno saber que ésta guerra no es contra Irak sino contra el criminal régimen de Saddam Hussein”. Después se arrechan con la caricaturización que hacen en el extranjero sobre la realidad venezolana. Pero con que moral van a reclamar si no se atreven a desentonar siquiera un poco.

¿Cuál es el criterio? Por ejemplo, lo que se hace en Guantánamo es inaudito, cerca de mil personas están allí detenidas desde hace años sin ninguna clase de juicio o acusaciones en su contra, solo se dicen que son terroristas, así sin más. Han sido golpeados, mutilados, les colocan electricidad en el cuerpo, los sodomizan con haraganes, pisotean el Corán frente a ellos (lo que es un insulto en su religión), les colocan en cuclillas con música a todo volumen sonándole en los oídos, los ahogan y los sacan cuando están a punto de morir, luego los vuelven a ahogar, los obligan a defecar y comer en el mismo sitio, los ponen todo el día bajo el sol encerrados en rejas de dos metro cuadrados, les echan perros para les mutilen los genitales, etc. (1)

Un trato que no está permitido dárselo ni siquiera a los animales y sin embargo la oposición venezolana no ha dicho ni pío, son incapaces de un acto de independencia intelectual y política, son incapaces de ir contra la corriente así sea una sola vez. El campo de concentración de Guantánamo ha sido calificado por Amnistía Internacional como el gulag de nuestro tiempo, pero para la oposición allá no está pasando nada, incluso llegan al punto de criticar al gobierno por pronunciarse contra esas bestialidades que ningún ser humano debería compartir.

Pero repito, ¿cuál es el criterio?, ¿cuál es la caga? ¿Les acompleja coincidir con Chávez? Si a eso vamos deberíamos usar faldas porque Chávez pantalones y no debemos coincidir en eso con él. ¡Por favor!

Uno esperaría que la oposición abriera la boca ante estos hechos que acongojan, especialmente en una época que se supone es de recogimiento, pero no lo hace y si lo hace será para condenar el comunicado emitido por el gobierno venezolano y para apostar por una salida negociada, pero condenar, lo que se dice condenar, la acción del gobierno israelí, no, para eso no tienen boca nuestros opositores. Temen, además, que se les acuse de “antisemitas” (que junto a “fascistas” es el insulto favorito de estos tiempos), como si al condenar la acción del estado de Israel se estuviese insultando a los israelíes o a los judíos, como si no pudiese diferenciarse entre Woody Allen y Benjamín Netanyahu, entre Jonathan Jakubowicz y Ehud Olmert. Es como decir que al condenar la invasión gringa en Irak se estuviese insultando a los norteamericanos, a los norteamericanos que salieron a marchar diciendo not in our name, como si al condenar a Hugo Chávez se condenara a toda Venezuela.

Esa es la gran ironía, la oposición termina repitiendo el discurso reaccionario y nacionalista del Presidente.

(1) A quién le interese le recomiendo las cintas: Road to Guantánamo de Michael Winterbottom, el documental Ghost of Abu Grahib de Rory Kennedy o el documental Standard Operating Procedure de Errol Morris.

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Yo conozco a Gloria Suárez

por Andreina - 30 de Diciembre de 2008 - Azares - 2 Comentarios »

En realidad no LA Gloria Suárez sino UNA Gloria Suárez. Yo no hago estas cosas, las reseñas de libros se las dejo a mi querido Jhon Manuel y compañía, quienes con mucha más sagacidad e intelectualidad y por supuesto mucho más tiempo para leer, saben como se hacen estas cosas. Pero el libro Close Up de Armando Coll me tocó. Demasiada coincidencia no es casualidad. Ese día del bautizo del libro, Coll casi llorando agradecía a sus amigos en esa pequeña ceremonia tan burguesita como son todos los bautizos de libros, ceremonia que es una de entre tantas de esas que los periodistas serios como Urales rehúyen por ser tan, como decirlo, Burguesas! Y está allí mi adorada Milagros Socorro echando un cuento de tierno amor fraternal con Coll, y si no fuera ella tan señora, tan dama, tan releída, podría ser el retrato perfecto de la mismísima Gloria Suárez. Pero no, gracias a Dios Milagros tiene clase. En cambio MI Gloria Suárez no. Claro, por eso ella es tan Gloria Suárez. O sea, no lo es ahora, lo será en unos 20 o 30 años… si llega. Es mi amiga F, tan puta como Gloria. Arrabalera y malamañosa. De origen un tanto oscuro y marginal, con una familia que se las trae. Y un pasado que a sus 26 años lo que da es miedo. Conoce a todo el mundo, y al que no, ya lo conocerá. El chisme farandulesco es su fuente de vida. Se rodea de los personajes más insólitos y travestidos. Y ahora le dio por la crónica roja. Reniega a más no poder de su oscura piel mientras me pide para comprar el ticket del metro. Le excitan los tukis pero sólo se monta en metrobus, nunca en carrito por puesto. Es escuálida a rabiar, pero gustosa se tomó una foto con Barreto en el concierto de Kusturica, mientras el gordo miserable la morboseaba. Si, ella es mi Gloria Suárez, la que lo sabe todo, la que lo ha visto todo en esta puta ciudad de mierda, sin darle mayor importancia al argentino desquiciado que la secuestró en su oficina. Un aborto, una madre loca y el baterista de una banda que jura ella, se gastó un millón de bolívares en la habitación del hotel donde se la cogió por última vez. Una foto con Fito Paéz en el Melía gracias al abuso mio y dos minutos antes hablaba de no sé cual manager con pistola que la amenazó. No soy Armando Coll pero tengo mi Close Up de F, quien me ha llevado de la mano a recorrer con ella el mundillo de papel maché de la farándula venezolana, tan divertida como insoportable. Sucia, marginal, malhablada y rastrera. Escupe a Chávez, pero es experta en el lobby chavista que ya le pisa los talones a Lina Ron. Es rolo e’ fea la condenada pero vive dándome tips de cómo levantarme a un tipo, aunque los que ella se levanta por alguna razón siempre los ronda una pistola. Sí, ella tiene contactos, está en la jugada. La veo rascarse su aplastada naríz de negra con sus uñas postizas mal pintadas y sucias, al tiempo que practica su mejor mandibuleo sifrino para poder abordar a los modelitos anfitriones de algún evento en el Valle Arriba Atletic Club. Sí, todos la conocen, ella es la Gloria Suárez del futuro. Y yo su Augusto Márquez.

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Como la lluvia

por Animus a Nemo - 30 de Diciembre de 2008 - Azares, Poesía - Sin Comentarios »

«Por aquí, por allá, por todas partes. Como la lluvia»

Toda la gente había salido de sus casas a pesar del frío crepúsculo decembrino. Los hogares que habían abandonado todavía brillaban a través de los vórtices cristalinos de las ventanas, y los remolinos negros que coloreaban el cielo al brotar de las chimeneas se enredaban entre sí y con el viento como jóvenes en celo.

Era la noche de las tradiciones interrumpidas. Cuando las cuatro familias del pueblo se encerraban en sus respectivas casas a comer y a brindar por un nuevo año, ocultas del frío que despierta las flemas y corta los pies. De vez en cuando, los más viejos de cada familia se asomaban dificultosamente por las ventanas; nadie sabía para qué, pero cuando apartaban la mirada de la ventana se veía claramente un gesto de alivio que contrastaba con el de preocupación que tenían antes de mirar a la calle. Con los años eran más los viejos que se asomaban por las ventanas para vigilar al pueblo, porque en los pueblos pequeños las familias crecen hacia adentro, hasta que un día finalmente se inmolan solas y se extingue el pueblo.

Quizás esta era la fecha para el Apocalipsis suburbano, pues sólo uno de cada una de las cuatro familias se quedaba sentado en la mesa cuando todos sus parientes iban apurados a las ventanas apenas veían el más leve parpadeo de luces en la avenida. Eran los únicos y últimos cuatro niños de la villa, que no entendían el comportamiento paranoico de sus respectivas familias pero que con el uso ya se habían acostumbrado. De todos modos, era una conducta sumamente inútil a su parecer porque nunca nada había sucedido que justificara a los ancianos en su futilidad. Pero no hoy, pues hoy es la noche de las tradiciones interrumpidas, como tantas otras que nos pasan desapercibidas.

Justo antes de la medianoche, justo antes de las campanas, justo antes del tañer de las copas, justo antes de los fuegos brillantes en la metrópolis lejana, los viejos de tres de las cuatro familias se asomaron a las ventanas. Primero fueron murmullos, distintos de cualquier otro murmullo que hubieran escuchado antes los jóvenes, porque, al tornar la mirada, los viejos no tenían la cara refrescada, sino más constipada que como la tuvieran antes de asomarse por las ventanas. Fue simultánea esta situación en tres de las cuatro casas del pueblo, y fue simultáneo también el miedo que se sembró en todos los cuatro niños, cada uno en sus casas, excepto uno de ellos que estaba solo en la calle oscura y fría, bajo la lluvia.

Los más viejos se sentaron en la mesa abanicándose con las servilletas, ignorando el frío bestial que se colaba por las chimeneas desatendidas, mientras que varias de las mujeres se habían desmayado, obligando a sus maridos a recogerlas con manos trémulas y pedirles que despertaran, que no era momento de descansar, que se estaba acabando el mundo. Cada niño en cada casa no sabía lo que pasaba, era un cambio demasiado drástico de tradiciones y costumbres milenarias a una nueva y última, como el ritual mortuorio que no disfrutan los honrados por él. Se asomaron ellos mismos a las ventanas como habría hecho cualquier ser humano, curiosos que son: la calle estaba oscura, como estaría cualquier otra noche normal; una de las casas tenía todas las luces prendidas, bien; la otra también, bien; ahí estaba el niño de la tercera, parado y solo, mojado por la lluvia insensible que se endurecía al tocar el suelo congelado, creando una calle totalmente nueva sobre el pavimento; y detrás del niño inmóvil estaba la tercera casa, oculta detrás de la cortina húmeda, incapaz de brillar por sí sola porque todas sus luces estaban apagadas.

Los niños no entendían qué significaba aquello, ¿qué de peculiar tenía que una de las familias se hubiera ido a dormir temprano?, ciertamente no era el fin del mundo. Lo único intrigante era la soledad del niño de la cuarta casa. A través del vidrio no se le podían ver bien los ojos porque éstos se confundían con la indiferencia nocturna.

Al rato de los murmullos de los viejos y las lágrimas de las viejas, todos salieron de la casa. Los tres niños se quedaron catatónicos en sus comedores sin comprender la negligencia de sus familias, pero, luego de ver cómo todo el pueblo se vaciaba en la avenida, decidieron salir a preguntarle al otro niño qué estaba pasando. Se abrigaron los tres al mismo tiempo en cada casa, como si pudieran leerse el pensamiento, y salieron a despedir al Año Viejo, que se iba del planeta por debajo de la mesa, dejando la estela negra de la madrugada que engaña a las criaturas que no duermen. De hecho, nadie se había dado cuenta de que un nuevo año había llegado pues las campanas enmudecieron; como tampoco parecieron darse cuenta del niño solitario en medio de la calle, paralizado en su estupor, ciego en la oscuridad de su hogar y mudo en la terrible anécdota que nunca pudo contar.

No lloraba, por lo que los niños supusieron que no se trataba de nada demasiado grave. Mientras los ancianos simplemente se detenían en las calles, confirmando sus signos vitales con el leve frotar de sus brazos para crear calor, los niños de las tres casas corrían hacia el otro, que ahora, al verlos, se había dejado caer arrodillado en el asfalto mojado, vencido por el frío. Al llegar a su reducida figura, los jóvenes lo levantaron por los brazos y trataron de despertarlo del inexplicable letargo que sufría con cachetadas, suaves al principio, y luego con más fuerza. Finalmente lograron que abriera los ojos, derramando las gotas que se alojaron en sus párpados cual lágrimas. La primera pregunta que le hicieron fue la única que habría hecho cualquier otra persona normal: qué había pasado. Tardó en abrir la boca; primero tornó la mirada en cada uno de ellos, manteniendo sus ojos fijos en los suyos por varios segundos, evaporando instantáneamente las gotas de lluvia que se entrometían en la conversación; luego de verlos a todos por la breve infinitud de instantes, movió la cabeza hacia atrás para ver al cielo, para después empujarla un poco más hacia el pasado y mirar con miedo y dolor —por el esfuerzo— los cristales opacos de su vieja casa. Fue entonces cuando abrió la boca, aunque la cerró poco después al ahogarse con la lluvia ansiosa. La abrió de nuevo y, sin decir nada, transmitió a sus amigos lo que ellos temían como respuesta. Habrá que ser osado para preguntar qué está pasando, habrá que ser engreído. Nadie nunca sabe lo que pasa, ni siquiera después de despertar.

No preguntaron más nada al pobre muchacho. Los viejos continuaban quietos viendo a la casa apagada y sólo entonces los niños se percataron de que la familia del hogar oscuro no había salido, a excepción del pobre niño del cuello flexible que no revelaba el misterio del nuevo año. La quietud cada vez más fosilizada de los viejos asustaba de alguna manera a los cuatro niños ignorantes de su entorno; no era un miedo palpable como lo fuera el de cualquier otra amenaza cercana, era una ansiedad sin origen, había cierta nota de peligro en la lluvia que los obligó a darle sus espaldas a los viejos detenidos y salir corriendo hacia el fondo de la avenida.

Corrían como si fueran perseguidos, cuando en verdad no lo eran. Los ancianos seguían estancados en su perplejidad y no había más nadie en el pueblo aparte de ellos. Bien fuera una paranoia injustificada o con buen respaldo, los niños corrieron por sus vidas hasta el final de la calle, esperando encontrar allí alguna manera de huir de ese pueblo condenado. Sobretodo escapar de la lluvia, esa fría lluvia. Sabían que al final de la calle podrían conseguir alguna manera de llegar a la ciudad y pedir ayuda allí…y quizá, con suerte, podrían dejar atrás a la maldita lluvia.

Pero, aparentemente, ésta no se detendría. A pesar de haber existido desde la formación del planeta, sigue manteniendo la virilidad juvenil que los cuatro niños demostraban en su carrera. Era tan fuerte la desgraciada que había destruido el final de la calle, casi volteando el asfalto de abajo para arriba en un ataque de ventisca agresiva; y allí los niños tuvieron que detenerse. De hecho, el obstáculo nocturno pudo haber sido bordeado por jóvenes ágiles como ellos, pero el temor era más grande que su energía, y de alguna manera sabían que, si trataban de atravesar la calle levantada e inundada, el peligro los alcanzaría también a ellos. Así, contra toda lógica, decidieron regresar exactamente por donde habían venido.

Llegaron de nuevo a la manzana en donde estaban las cuatro casas. Para el horror de los pobres niños todas las luces estaban apagadas y no había ningún anciano allí que les explicara por qué. Todos habían desaparecido, como la familia de la cuarta casa. No había ni un solo sonido en la calle aparte del de la lluvia y el de los jadeos de los muchachos. Uno de ellos, al separar sus manos de sus rodillas, pudo ver a una gata desconocida que se paseaba de casa en casa; no pudo discernir sus colores, sólo fijó su mirada en la macabra escena del vaivén del vientre de la gata, que se mecía como si estuviese preñada, cuando en verdad, horror de los horrores, el abdomen del animal había sido cortado en toda su precaria longitud con algún filoso cuchillo esgrimido, seguramente, por aquel mal que los perseguía. La gata se esfumó detrás de una de las casas con sus tripas colgándole por fuera, maullando quedamente mientras los niños levantaban sus miradas a los techos de sus antiguos hogares.

Las altas siluetas de sus casas se hacían cada vez más pequeñas en la oscuridad, y al tiempo que se encogían éstas, el estruendo de objetos rompiéndose contra el suelo inundaba la calle, como la lluvia. Los niños boquiabiertos se fueron acercando poco a poco hasta encontrarse hombro con hombro, cada uno viendo su respectivo hogar desmoronarse en la madrugada. Escuchaban con gotas lacrimosas de la lluvia en sus mejillas a las ventanas romperse y a las luces explotar, y no encontraron mayor refugio de aquella amenaza que en un abrazo que matase al frío que destruía a su tan amado pueblo. No lloraron porque sus voces habían sido consumidas por la carrera que precedió a ese momento fatal, pero sí gimieron desconsoladamente cuando una de las ventanas se desprendió de la pared, cayendo directamente en los restos de otra ventana.

La caída de las casas daba paso a la luz del sol de un nuevo año, que alumbraba a los árboles del pueblo, poblados ellos de aves doradas. Estos pájaros eran criaturas fascinantes: apenas sentían el más mínimo rayo de luz solar se despertaban de inmediato y salían volando sin perder tiempo a lugares nuevos y nunca antes visitados por ellos. Eran la señal perfecta de la llegada del amanecer. Hoy salieron volando, como cualquier otro día, excepto que hoy sólo las aves se veían en el firmamento de lo que antes fuera el pueblo de las cuatro casas. No había pasado nada.

Animus a Nemo,

Diciembre de 2008.

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A Mí Me Gusta: el arte de cocinar una mentira “aspiracional”

por Sr. Cobranza - 29 de Diciembre de 2008 - Cine, Descontento - 9 Comentarios »

I

Hoy me levanté con una nota más techno boy. Debe ser por la rumbita de anoche. Ahora estoy escuchando a mi electro gay favorito: Sven Väth.Chéquenlo por aquí en youtube:http://www.youtube.com/watch?v=zTvlViKxOjo&feature=related.

Es interesante porque Sven Väth es una verdadera loca, una loca declarada, y sus videos no lo ocultan.

Píllenlo aquí, por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=q6mSwqnR1SY&NR=1.

Totalmente gay! Las mujeres bailan a su alrededor y él ni las toca. Únicamente piensa en jugar “mind games” en la noche, en la noche…

Por otro lado, me encanta el tumbado del pana, como se mueve, pues. No hace falta agregar mayor cosa: el tipo es loca y ya está. Perfecto. Es su decisión, es su derecho, es su preferencia. Cero rollo.

En contraposición, vean a Albi de Abreu haciendo de loca para “A Mi Me Gusta”. ¿Quién se lo puede creer? ¿Por qué engañan? ¿Tiene sentido?

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